QUE LOS ARBOLES NO TE OCULTEN EL BOSQUE

Que los arboles no te oculten el Bosque.
Por Mario Fernández Alameda
Director del IGC – Instituto Gestalt Counselling

Veo con frecuencia que muchas personas, generalmente no psicólogos, se anuncian brillantemente en las páginas de doctoralia, milterapias, saludterapia, etc. con una artillería importante de recursos y técnicas terapéuticas aprendidas de las más diversas índoles y enfoques, muchos de ellos bastante contradictorios entre sí, nada integrados, fruto diría yo de un caminar por las sendas de las terapias sin demasiada cabeza, como si haber hecho mucho entrenamiento garantizase una atención eficaz y adecuada a la dolencia del cliente.

Este despliegue parecería que pretende cambiar aquello que es importante en la atención terapéutica; que es la propia relación, su estilo y su enfoque, por lo que consideramos secundario; las técnicas y herramientas al uso.
Esto ocurre debido a que si no has aprendido a tratar y establecer un modelo coherente de relación con tus clientes, es fácil querer sustituir el enfoque terapéutico y la relación terapéutica con la aplicación de técnicas sin más. Y para aprender un modelo y enfoque el terapeuta ha de haberse formado no solo en técnicas sino también en la profesión.

La relación terapéutica es el marco donde y como se desarrolla el enfoque de terapia y debe de contener cuando menos estas características:

1.- Enfoque acerca de lo que es y no es un ser humano, sus límites y derechos (Parecería que todos los terapeutas pensamos lo mismo acerca del ser humano y la forma de ayudarle. Nada menos cierto que esto. Todo terapeuta debe de definir su campo de trabajo y enfoque.

2.- Debe de definir cuál es el modelo de abordaje terapéutico (modelo existencial, fenomenológico, interpretativo, cognitivo conductual, etc.)

3.- Debe de saber escoger y usar técnicas coherentes al enfoque y al modelo terapéutico. Por muy ecléctica que quiera hacer el terapeuta su terapia, no todas las técnicas son coherentes al modelo y enfoque que haya elegido.

Por ejemplo; en el enfoque gestalt no trabajamos con el cuerpo, por lo tanto no lo manipulamos ni lo movemos directivamente diciendo “haz esto o esto otro”, por el contrario, trabajamos adentro del cuerpo y vamos poniendo la mirada de nuestro cliente en su gestualización corporal para que tome consciencia de que manera se colapsa o manipula y así favorece tal o cual estado de ánimo y de este modo pueda voluntariamente y con consciencia cambiar dicha gestalten si lo desea.
Los terapeutas que se hacen llamar gestalt y manipulan con técnicas el cuerpo de sus clientes, deshacen las bases empíricas sobre las que se asienta la visión gestáltica, posiblemente provengan de la bioenergética o alguna otra técnica al uso, pero le hacen un flaco favor al modelo gestáltico, que no hace lo que hace por casualidad o por no tener técnica de abordaje corporal, sino porque es la formulación que precisamente hará que la persona se auto-apoye y aprenda a dejar de manipularse así mismo.

4.-Hacer objetivo y explícito qué es lo que se pretende en la sala de terapia y como se quiere conseguir.

Estar formado como terapeuta de tal o cual modelo psicológico o en tales o cuales técnicas no es garantía frente a tu cliente de que tienes un código ético, que te preocupas de estar al día con tu actualización profesional y que tu praxis es supervisada por personas generalmente más experimentadas que te ayudan a ver con más claridad, premisas indispensables en toda profesión de ayuda.
No se te debe olvidar que la persona que ha depositado su confianza en ti espera ser tratado/a con el mismo respeto, o sea, que no le asegures lo que no sabes o hayas comprobado personalmente. Que no exageres las bondades de tu terapia y que te mantengas en un plano sobrio y humilde con respecto a las posibilidades que ofreces, permite que sea tu cliente quien ve y no tú quién le empujas a ver.
Ahora los expertos en marketing te dicen; no te dirijas a tus clientes diciéndoles lo que haces y sabes hacer (técnicas) más bien preocúpate de cuáles son sus necesidades.
Sin duda esto puede ser más eficaz, pero cuidado… porque en el mercado de satisfacer necesidades puedes caer en querer vender lo que no tienes o sabes y perder con ello la credibilidad y peor la dignidad profesional así como el hábito de hacer lo que hay que hacer a pesar de que no sea comercial o políticamente correcto.

Vivimos tiempos donde la “Imagen” se ha convertido en un dios venerable y yo digo que no es así y que no debe ser así pues la imagen es solo eso una “imagen” algo insustancial y poco veraz y las personas, todas, necesitamos creer en cosas verdaderas, hacer cosas verdaderas y sentir que lo que se da y se toma es de verdad y no solo un anuncio publicitario.

Si eres consecuente con tus deseos, tus motivaciones y la honradez de tus actos te aseguro que existen entrenamientos profesionales serios y respetuosos para ti alejados de piruetas circenses.

En el IGC venimos realizando estos entrenamientos desde hace más de 20 años en bastantes sitios de la geografía española y ofreciendo la formación de Counselors Gestálticos. Profesionales de la relación de ayuda que obtienen además de su entrenamiento su acreditación profesional como counsellors europeos.

Aunque pongas la cara rara al oír la palabra “Counselling”, que en castellano se pronuncia “Cáunseling” y cuyo significado en nuestro idioma no define su acción ya que se traduce como consejo y en el counseling no se aconseja ni aún a petición del cliente. El counselling es la profesión de ayudar por excelencia y será en los próximos años la que ocupe el protagonismo de un mercado amplio y serio de las “relaciones”; sociales, profesionales, educativas, sentimentales, parentales etc. donde la comunicación será el camino para entendernos con nosotros mismos y con los demás, propiciando que nuestras relaciones estén acordes a nuestros actuales niveles de conciencia y necesidad de respeto y comprensión. Y todo ello sin tener que ser exclusivamente para los ricos.

El counselling no es ningún milagro, es un tratamiento exquisito y cuidado que asegura las buenas prácticas y favorece y potencia la excelencia de los buenos profesionales dedicados a las relaciones de ayuda.

Esta especialización tiene como fin lograr que el terapeuta formado en diversas disciplinas y técnicas aprenda un método de abordaje profesional para encarar las relaciones de ayuda a través de una praxis donde quede definida su concepción sobre la persona, el ser humano, la forma que tomará la relación terapéutica o de acompañamiento, y todos los demás fenómenos inherentes a dicha relación, como son los tiempos, el coste y el contrato terapéutico y los límites de la profesión.
El formato del Counselling como el de la psicoterapia establece claramente un marco donde poder moverse y expresarse profesionalmente y este debe ser usado por el profesional de ayuda con exquisito cuidado. Nosotros creemos que las profesiones de relación de ayuda y especialmente aquellas en las que nos movemos para favorecer el bienestar de las personas desde el punto de vista psicológico deben de mantener un código de ética y de buenas prácticas relevante, un compromiso de supervisión sobre su práctica profesional, y una constante actualización de conocimientos sobre sus disciplinas.

Tres son las características que hacen al counselling especial y diferente de otras relaciones de ayuda:

1) La calidad de la escucha del counselor, que se desarrolla en los periodos de formación. Esta escucha implica aprender a atender a lo que el cliente quiere decir, así como a lo que está diciendo realmente. Comunicación no solamente dialogal sino dialógica, esta comunicación se desarrolla entre la empatía y la obviedad y resuena en uno mismo cuando puedes estar en la experiencia o campo de tu cliente.

2) La confidencialidad es otro valor importante en el counselling y que define en gran medida como se produce dicha relación.

3) Finalmente y la que distingue al counselling de otras relaciones de ayuda es la defensa del potencial de autodeterminación y autoayuda innato que tiene los clientes y que es la piedra angular donde se posa el modelo del counselling porque toda la estrategia terapéutica del counselor estará dirigida precisamente a movilizar los recursos latentes de las personas que aunque dormidos en algunos casos pueden y deben despertarse. La operación conlleva una metodología que hace posible que cada cliente obtenga sus propias respuestas extraídas de lo más profundo de sus ser en una operativa donde es indispensable el saber respetar el mundo del cliente, sus decisiones de vida y el ritmo para llegar a sus propias conclusiones. Un trabajo nada fácil y que enseña al counsellor a tener que lidiarse con sus propias necesidades y ansiedades y por supuesto a evitar la prepotencia de creer que sabe más que su propio cliente.

El Objetivo de esta especialización es el siguiente:

Favorecer la profesionalización de terapeutas adentro de un estatus claro de acreditación profesional en España y Europa.

Los asistentes tendrán un itinerario que les llevara a desarrollar las habilidades y competencias propias de la profesión del counsellor:

1.- Adquirir la comprensión clara del modelo humanista, existencial y fenomenológico de acompañamiento basado en el enfoque gestáltico en el modo experiencial y teórico.

2.- Adquirir conocimientos acerca de los modelos de desarrollo humano y conocimiento específico de las diversas corrientes y teorías de la personalidad.

3.- Conocer las disfunciones, síntomas y psicopatologías para poder referir a sus clientes a los profesionales adecuados llegado el caso.

4.- Conocer y abordar sus propios límites y problemas personales y profesionales que podrían crear malas praxis.

5.- Desarrollar las habilidades propias del counselling terapéutico.

6.- Atención a los procesos de escucha aprendiendo a estar en el campo de tu cliente. Aprender a formular preguntas para aclarar y profundizar pero también para que hagan mirar al cliente hacia donde no mira comúnmente.

7.- Animar a los clientes a ser precisos, aun con miedo o vergüenza, la definición clara de un problema es el 50% de su resolución.

8.- Mostrar sus sentimientos, el campo de vibración emocional para un counselor bien formado es el lenguaje comunicacional, su brújula existencial (emocional-cognitiva) y de comportamiento.

9.- Ayudar a clarificar los pensamientos. Pensar es un proceso que conlleva la reflexión y la responsabilidad inherente a aquello que piensas. Pensar no es estar escuchando la chatarra de todos los días en tu cabeza.

10.- Animar a concentrarse en las cuestiones claves.

11.- Ofrecer formulas de desafío y confrontación cuando sea preciso Y lo más importante, convertirse en catalizador de los recursos de su cliente y no el recurso faltante.

Si eres terapeuta y a pesar de tus muchas técnicas aprendidas no estás cómoda/a al establecer una relación con tus clientes adecuada, si te angustias más de la cuenta por lo que le ocurre a tu cliente, si se te dificulta establecer ritmos y horarios de terapia o tienes dificultades con los cobros, si tu cliente no avanza, si te estás cuestionando la bonanza de lo que haces, no lo dudes, no es que seas una mal terapeuta, es que no has aprendido a serlo. Recuerda las técnicas solo son herramientas, lo importante es “La relación terapéutica”

“Conozca todas las teorías. Domine todas las técnicas, pero al tocar un alma humana sea apenas otra alma humana”

Esta frase no es mía, es de Jung, pero la suscribo totalmente.

Sobre el Autor: Julia Herrera Velado

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